Tecnología, materia pendiente en Paraguay

Sandra vive en la Chacarita y tiene un celular de gama media que hoy también es la sala de clases de su hija de 6 años, quien sueña con ser una gran artista. Lastimosamente, este año, el sueño de esta y otros miles de niños están en pausa.

La incertidumbre sobre la educación y la falta de acceso a internet son lo de menos para miles de familias a quienes más les preocupa tener para comer todos los días.

Con esta crisis derivada de la pandemia por COIVD-19, en el país comenzó a sentirse aún más esa ya existente amplia brecha de oportunidades y clases sociales, ya que los hogares que cuentan con la preciada conexión a internet y la más preciada aún, computadora, se las ingenian para seguir aprendiendo.

En una crisis educacional como la que estamos viviendo, nuestra realidad nacional se enfrenta a un espejo que hasta el momento se rehusaba a mirar: el del nulo manejo de la tecnología, situaciones límites que obligan a descubrir las herramientas básicas que nos faltan.

No solo los maestros, los padres y a veces hasta los mismos alumnos viven la educación a distancia con mucha dificultad. “Usa todo el paquete de internet, no me alcanza”. “Es imposible mantenerlo frente al celular tanto tiempo concentrado, se distrae”. “No sé usar el correo para mandar las tareas, entonces le pido a mi hijo más grande”, son algunas de las expresiones más comunes de los padres desde que iniciaron las clases virtuales.

Los niños, niñas y adolescentes terminaron enseñando a los adultos un skill que probablemente ellos debían proveer. Los profesores se enfrentan a ese espejo aterrador de poner a prueba su manera usual de enseñar y reformarla en un contexto digital.

Paraguay ocupa actualmente el puesto 140 de 144 países a nivel educativo . ¿En qué puesto quedaría luego del golpe que recibe la educación en tiempos de Coronavirus?

El 92% de los alumnos matriculados en el sector público no posee acceso a Internet en los hogares, mientras que alumnos matriculados en establecimientos privados sólo el 50% cuenta con acceso a Internet. (DGEEC, 2019).

El costo promedio de los planes más básicos de banda ancha fija, de las 4 compañías proveedoras de servicios es de 132.250 Gs (21,69 dólares/mes), según el tedic.

Luego de la reflexión nos toca investigar, analizar con que herramientas disponemos y que sean accesibles para todos:

• G Suite for Education, un paquete de herramientas diseñadas para permitir que los educadores y los alumnos innoven y aprendan, además cuenta con Classroom que permite a alumnos y profesores comunicarse y organizarse en las tareas diarias. También se puede acceder a Teach from home donde se dan consejos para abordar las necesidades educativas en estos extraños tiempos.

• Microsoft Teams con las mismas funciones

• YouTube ha aglutinado vídeos didácticos diseñados para todas las edades desde un servicio de enseñanza remota, que funciona incluso con un teléfono móvil básico.

• Colega una app paraguaya para dar clases virtulaes. Una de sus características y ventajas es que ocupa menos espacio para un teléfono de gama media como el de Sandra, y además consume menos internet que las demás aplicaciones de clases.

Pero ¿Cómo podemos hacer más dinámicos los procesos de aprendizaje? ¿Cómo usamos nuestra creatividad desde lo online para mantener la atención y estimular el aprendizaje?.

Poder hacer más atrapantes estas clases, es sin un gran desafío con el que yo misma me he encontrado con clases presenciales. La situación se complica más cuando debe hacerse a través de un teléfono celular.

Tenemos que encarar nuevas maneras y entender que, cuando de educar a un niño o niña se trata, el juego forma parte siempre de la mejor dinámica. Juegos online, por ejemplo, un aprendizaje lúdico.

Estos ted talks resultan interesantes e inspiradores sobre el tema:

Este es un curso de la Universidad de Harvard para mejorar el aprendizaje y la enseñanza:

https://online-learning.harvard.edu/course/introduction-data-wise-collaborative-process-improve-learning-teaching?delta=0

Empecemos a desaprender y rearmar el plan, tomemos la clase pendiente que tenemos.

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